Fecha: 01/08/2026 08:21
Categoría: salud
El Gobierno de Donald Trump desclasificó una serie de documentos relacionados con las investigaciones sobre el origen del COVID-19 y las actividades desarrolladas en el Instituto de Virología de Wuhan, en China.
La documentación fue difundida por la entonces directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, y contiene comunicaciones e informes internos sobre investigaciones con coronavirus financiadas parcialmente con fondos públicos estadounidenses. También revela que un grupo de especialistas del Gobierno había considerado tempranamente la posibilidad de que el virus surgiera como consecuencia de un accidente de laboratorio.
Los archivos volvieron a poner bajo análisis el papel del exdirector del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, Anthony Fauci, y su participación en las discusiones mantenidas durante los primeros meses de la pandemia. Sin embargo, los documentos publicados no prueban que Fauci haya ocultado deliberadamente información ni lo acusan formalmente de cometer algún delito.
La administración Trump sostiene que una fuga accidental en Wuhan constituye la explicación más probable. En la misma línea se pronunciaron la CIA, el FBI y el Departamento de Energía, aunque con diferentes niveles de confianza. La CIA, por ejemplo, calificó su propia conclusión como de “baja confianza”, debido a la falta de pruebas concluyentes.
La hipótesis de un origen natural, mediante el salto del virus desde animales hacia seres humanos, continúa siendo considerada posible por otras agencias y por numerosos investigadores. China, por su parte, rechazó las acusaciones y cuestionó la utilización política de las investigaciones.
La apertura de los archivos aporta nuevos elementos al debate, pero no resuelve definitivamente el origen del SARS-CoV-2, una cuestión que permanece abierta por la falta de información completa y de acceso independiente a los primeros registros de Wuhan.